No vengas a mi casa incubo,
con tu tenebrosa máscara sonriente,
con tu mueca mediática, diabólica
y tus hordas de basiliscos.
No vengas, títere macabro con tu estela de azufre
a emponzoñar el aire que nos queda.
No vengas como quien toma posesión
César salchichero.
Con tu aire de hiena satisfecha
a pavonearte ante nosotros ,
con el hocico carroñero, ensangrentado.
No vengas, con tu cinismo de usurero
a revisarnos la hilachas,
a darte una vuelta por el patio trasero
a refregarnos por la jeta la infamante bandera
clavada hasta la médula en los pueblos
en los que tu pezuña estampó su huella.
No vengas, o mejor dicho, es hora que te vayas,
que vuelvas a tu madriguera,
que todos te empujemos a la jaula, a tu lugar de
bestia
y que en tu encierro, rodeado de tus alimañas,
desaparezcas.
No vengas, por que todavía estamos vivos
y la última palabra aún no está dicha
y a pesar de traidores y de cómplices,
quedamos muchos de pie sobre las ruinas.
¡¡ NO VENGAS !!
Rafael Amor. Navacerrada 3/9/05
Autonomía para, reflexionar y perfilar, paso a paso, aprendiendo a aprender, articulados a otros y otras, escuchando con paciencia, percibir angustias deseos y necesidades. En el devenir por gobernar obedeciendo, no a las verdades revelados, no al dogma sagrado.Caminamos preguntando, sin rencor sin fantasmas, ni fanatismos, nos resistimos a los monstruos y nos revelamos cuando avasallan la dignidad y la libertad la justicia, la fraternidad, la solidaridad, la reciprocidad y la diversidad.
domingo, septiembre 11, 2005
Poesía-No vengas a Mar del Plata
No vengas a mi casa incubo,
con tu tenebrosa máscara sonriente,
con tu mueca mediática, diabólica
y tus hordas de basiliscos.
No vengas, títere macabro con tu estela de azufre
a emponzoñar el aire que nos queda.
No vengas como quien toma posesión
César salchichero.
Con tu aire de hiena satisfecha
a pavonearte ante nosotros ,
con el hocico carroñero, ensangrentado.
No vengas, con tu cinismo de usurero
a revisarnos la hilachas,
a darte una vuelta por el patio trasero
a refregarnos por la jeta la infamante bandera
clavada hasta la médula en los pueblos
en los que tu pezuña estampó su huella.
No vengas, o mejor dicho, es hora que te vayas,
que vuelvas a tu madriguera,
que todos te empujemos a la jaula, a tu lugar de
bestia
y que en tu encierro, rodeado de tus alimañas,
desaparezcas.
No vengas, por que todavía estamos vivos
y la última palabra aún no está dicha
y a pesar de traidores y de cómplices,
quedamos muchos de pie sobre las ruinas.
¡¡ NO VENGAS !!
Rafael Amor. Navacerrada 3/9/05
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